Rio de Janeiro

 Holaaa!! Oi! Tudo bem?

Por acá en la city no tanto....


Llegamos a la terminal de Río de Janeiro después de dos días de viaje... Y no fue pintoresco.

La terminal es una voragine de gente corriendo a toda prisa, que te miran mal por ser turista. Y, sumándole que no hablamos portugués, fue caótico. 

Nos tomamos el tren para llegar a nuestro hotel en la zona marítima de rio... Y me hizo recordar a mi vida en once cuando tenía 20 años. Bastante gris. Bastante intimidante. 

Verán... Las ciudades no me gustan.


Todo es más furioso. Cómo si el tiempo ahí corriera diferente. Cómo si el día tuviera 12hs en vez de 24hs y la gente corre, se altera y te chupa la energía.

Te envejece el alma.

Pero sobrevivimos. 


Llegamos al hotel y respiramos. Salimos a pasear al puerto y comimos una hamburguesa en un puesto callejero. Bastante barato.

26 reales. 13000 peso Argentinos.

La noche nos encerró en el hotel porque nos recomendaron no salir solas. Rio no es muy seguro a pesar de lo que podés llegar a escuchar. Y no es un país precisamente amistoso con las mujeres. Lo primero que notamos fue eso. La diferencia entre el acoso callejero en los dos países. En argentina, incluso cuando todavía falta mucho para ser perfecto, hay un miedo instaurado que logramos las feministas. "Al macho escracho". 

Aquí en Brasil, no es tan así. 

Su cultura es machista y se nota. 

Pero optamos por no prejuzgar, tal vez solo estábamos asustadas de llegar a un país extranjero solas las dos. Así que nos relajamos y dormimos bastante mal, por qué era la primera noche en un lugar donde no conocíamos a nadie. Y los ruidos de la calle nos mantenían alerta.

Pero sobrevivimos para otra aventura al día siguiente.


Nos levantamos, desayunamos y comenzamos la travesía.


Queríamos llegar de Río de Janeiro a Gloria.




Así que nos tomamos el metro en Sao Bento, en dirección a santos Dumont, hasta la estación Antonio Carlos.


Los argentinos que lean esto entenderán nuestra desilusion al descubrir que era como una capital en el mar. Un Mardel bastante más grande y más confuso.


Nos perdimos varias veces pero llegamos a una playa que por suerte estaba vacía. La pudimos disfrutar un poco hasta que la lluvia nos echo. 

Pero no nos detuvo, caminamos a las famosa escaleras Saleron.

Recomiendo que si no son buenos leyendo los mapas como nosotras, vayan con un guía turístico. O con algún local que les ayude a llegar porque aunque la policía está en cada esquina, un mal giro los puede dejar dentro de una favela.


Nosotras, tontas aventureras, casi terminamos en una.


Pero por gracia del destino no fue así.


Las escaleras son coloridas y con puestos de ropa barata y no tan barata. Es un lugar turístico eso seguro pero no más que para sacar fotos aesthetics para Instagram.


Mucho más, no hay. 


Nosotras fuimos un lunes a las 11 de la mañana y aún así había una cantidad de gente impresionante que no nos dejó avanzar con comodidad. 


Creemos que no lo disfrutamos por que en realidad, a ninguna de las dos le gusta la aglomeración de gente. 

Rio no es para todos. 

Tal vez, no para mí. Que viví 7 años en capital federal.


Lo que yo busco estaba más lejos. Más aislado.

Dónde la señal del celular no llegaba mucho y la naturaleza te envuelve como enredadera para que puedas dormir mejor.


Mañana partimos a ilha grande.


Y luego un tiempo a Parati Mirim.


Seguiré buscando lo que me falta.


Cuando lo encuentre, lo encontraremos juntos. 


¿Que les parece?



Praia do Gloria.

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